ACV

accidente cerebro vascular

REVISTA DE ENFERMERIA

REVISTA DE ENFERMERÍA 

 

 

ACCIDENTE CEREBROVASCULAR.

 Accidente Isquémico Transitorio (AIT): son “mini ACV” que generan síntomas transitorios de ACV pero no dejan daño. Estos son fuertes predictores de ACV. Las personas que tienen uno o más AIT tienen casi 10 veces más posibilidades de sufrir un ACV que las personas del mismo sexo y edad que no lo sufren.

Poliglobulia: un moderado o marcado incremento en la concentración de glóbulos rojos es un factor de riesgo para presentar un ACV. La razón es que la mayor cantidad de células sanguíneas aumentan la viscosidad de la sangre y hacen más probable la embolia.

Otros factores de riesgo de ACV

• Factores socioeconómicos: hay evidencia que las personas con bajos ingresos y niveles de educación tienen un alto riesgo de sufrir un ACV.

• Excesiva ingesta de alcohol: la excesiva ingesta de alcohol hasta la embriaguez pueden derivar en ACV al igual que puede incrementar la presión arterial, contribuir a la obesidad, elevación de triglicéridos, cáncer y otras enfermedades y causa de insuficiencia cardíaca.

• Ciertas drogas: el abuso de ciertas drogas endovenosas puede derivar en un ACV por embolia. La cocaína endovenosa ha sido directamente relacionada con el ACV, ataques cardíacos y una amplia variedad de otras complicaciones. Muchos de estos eventos son fatales, aún en las primeras instancias del consumo de cocaína.

Otros factores incrementan el riesgo de enfermedad cardíaca e indirectamente el riesgo de ACV:

• Hipertensión arterial, Hiperlipidemias: un nivel elevado de colesterol total en sangre (240mg/dl o más) es un factor de riesgo mayor para enfermedad cardíaca y aumenta el riesgo de ACV. Recientes estudios demostraron que personas con enfermedad coronaria previa, reciente ACV o AIT, altos niveles (más de 100 mg/dl) de colesterol LDL (malo), incrementan directamente el riesgo de ACV. Altos niveles (35 mg/dl) de colesterol HDL (bueno), baja el riesgo de tener una enfermedad cardíaca o ACV. El individuo con bajo nivel de colesterol HDL (menos de 35 mg/dl) tiene mayor riesgo de un ACV o enfermedad coronaria.

• Inactividad física: la inactividad física incrementa el riesgo de enfermedad cardíaca, que a su vez aumenta el riesgo de ACV. La actividad física regular ayuda a reducir el riesgo de enfermedad cardíaca o ACV. Se pueden lograr beneficios realizando actividad física moderada durante 30 minutos, 4 veces a la semana

• Obesidad o sobrepeso: la grasa se encuentra acumulada especialmente en la cintura, tiene alto riesgo de problemas cardíacos. Esto incluye hipertensión arterial, altos niveles de colesterol y triglicéridos, diabetes, enfermedad cardíaca y ACV. Una cintura de alto riesgo es definida como más de 35 pulgadas en la mujer y 40 pulgadas en el hombre. El sobrepeso es definido como un Índice de Masa Corporal (IMC) igual o mayor de 25. La obesidad es definida como un IMC igual o mayor de 30. Existen tablas que conjugan su peso y su altura y arrojan su IMC. La obesidad y el peso corporal guardan gran relación con los niveles de presión sanguínea, especialmente en las edades tempranas, de tal forma que aún siendo de la tercera edad, un aumento del peso supone un aumento de la TA. La pérdida de peso es más eficaz que el ejercicio físico regular sobre la hipertensión de los obesos. (9)

• Infecciones: recientes infecciones virales y bacterianas pueden actuar con otros factores de riesgo añadiendo un pequeño riesgo de accidente cerebrovascular. El sistema inmunológico responde a la infección aumentando la respuesta inmunológica, aumenta el número de factores de coagulación en la sangre, lo que conduce a un riesgo mayor de accidente cerebro-vascular embólico-isquémico.(10)

• Factores de riesgo genéticos: aunque puede no haber un factor genético único, asociado con los ACV , los genes sí desempeñan un papel importante en la expresión de los factores de riesgo, tales como la hipertensión, la enfermedad cardíaca, la diabetes y las malformaciones vasculares. También es posible que un riesgo mayor de ACV, dentro de una familia se deba a factores ambientales, tales como un estilo de vida sedentario, malos hábitos de alimentación, en vez de deberse a factores hereditarios.

Las malformaciones vasculares que ocasionan un ACV pueden ser el vínculo genético más fuerte de todos los factores de riesgo. Una malformación vascular es un vaso sanguíneo anormalmente formado o un grupo de vasos sanguíneos malformados. Una enfermedad vascular genética llamada CADASIL, que significa “cerebral autosomal dominant arteriopathy”, o en español, arteriopatía cerebral dominante autosomal, con infartos subcorticales y leucoencefalopatía.(11)

 

Técnicas diagnósticas

Los médicos tienen varias técnicas diagnósticas y herramientas de imágenes para ayudar a diagnosticar la causa de un accidente cerebrovascular con rapidez y exactitud. El primer paso en el diagnóstico es un breve examen neurológico. Cuando un paciente llega a un hospital presentando síntomas de un posible accidente cerebrovascular, un profesional de la salud, usualmente un médico o una enfermera, preguntará al paciente o a un acompañante qué ocurrió, qué observó, y cuándo comenzaron los síntomas. Generalmente, se realizarán pruebas de sangre, un electrocardiograma y exploraciones de tomografía axial computarizada (TAC). En casos más evidentes de causa cardiaca se solicita un ecocardiograma transtorácico.

Una prueba que ayuda a los médicos a juzgar la gravedad de un accidente cerebrovascular es la Escala de Accidente Cerebrovascular de NIH Normalizada, (NIH Stroke Scale), formulada por el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidente Vasculares (National Institute of Neurological Disorders and Stroke – NINDS). Los profesionales de la salud utilizan dicha escala para medir los déficits neurológicos del paciente pidiéndole que responda a preguntas y realice varias pruebas físicas y mentales. Otras escalas incluyen la Escala de Coma de Glasgow, la Escala de Hunt y Hess, la Escala de Rankin Modificada y el Índice de Barthel. (11)

Diagnosticar la enfermedad cerebrovascular y pronosticar el riesgo de accidente cerebrovascular, llevan a utilizar otros medios diagnósticos como son la angiografía de resonancia magnética y las imágenes de resonancia magnética funcional. Los neurocirujanos utilizan la angiografía de resonancia magnética para detectar la estenosis o bloqueo de las arterias cerebrales dentro del cráneo, trazando un mapa de la sangre que fluye al cerebro. El ultrasonido Doppler Dúplex y la arteriografía son dos técnicas de imágenes diagnósticas utilizadas para decidir si una persona se beneficiaría de un procedimiento quirúrgico llamado endarterectomía carótida. Esta cirugía se utiliza para eliminar depósitos grasos de las arterias carótidas y puede ayudar a evitar un accidente cerebrovascular. El ultrasonido Doppler es una prueba no invasiva, en la que se envían al cuello ondas sonoras por encima de la gama que permite escuchar al oído humano. Los ecos rebotan de la sangre en movimiento y del tejido en la arteria y pueden convertirse en una imagen. El ultrasonido es rápido, no produce dolor, libre de riesgo y relativamente poco costoso en comparación con la angiografía de resonancia magnética y la arteriografía. Pero el ultrasonido no se considera tan exacto como la arteriografía, aun cuando este último tiene su propio riesgo de ocasionar un accidente cerebrovascular. Los beneficios de la arteriografía, en comparación con las técnicas de resonancia magnética y el ultrasonido, son la confiabilidad y la posibilidad de medir la estenosis de las arterias carótidas. Aún así, cada día se están haciendo avances significativos relacionados con las técnicas de imágenes no invasivas.

PROGRAMAS DE PREVENCIÓN

La constitución Colombiana de 1991 y la Ley 100 de 1993 determinan las bases para definir el sistema integral de seguridad social en salud, orientado a contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de la población mediante la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. La promoción de la salud busca la transformación de los procesos del individuo, en la toma de decisiones para tratar que ellos sean favorables a la calidad de vida y a las posibilidades de salud y busca las decisiones colectivas que incidan en la sociedad. La promoción de la salud es cualquier actividad orientada a alterar herencia genética, la conducta o el ambiente en una dirección positiva, tendiente a mantener la salud o modificar el estilo de vida de las personas para obtener una salud óptima. La prevención de la enfermedad, que es complementaria a lo anterior y se circunscribe a los factores de riesgo que se quieren controlar, para evitar la presencia de contingencias de salud, es decir, reducir la probabilidad de la aparición de una enfermedad específica en un individuo (prevención I); el descubrimiento y tratamiento precoz de los estados sintomáticos leves cuando las interacciones tempranas son más efectivas para disminuir o interrumpir el curso de la enfermedad (prevención II); comprende el diagnóstico precoz, el tratamiento oportuno, el plan educativo, el plan de seguimiento, la rehabilitación de la enfermedad que previene mayores daños, secuelas y muertes evitables

 

La terapia para prevenir un primer accidente cerebrovascular o evitar accidentes cerebrovasculares recurrentes se basa en el tratamiento de los factores de riesgo subyacentes, tales como la hipertensión, la fibrilación atrial y la diabetes, o prevenir la formación generalizada de coágulos de sangre que pueden ocasionar accidentes cerebrovasculares isquémicos en cada persona, independiente de la presencia de factores de riesgo.

Con la práctica regular de ejercicio físico, ya sea en forma independiente o en programa de gimnasia dirigida  las personas con factores de riesgo como dislipidemias, hipertensión, diabetes mellitus, obesidad, estrés y sedentarismo, y la generación de hábitos alimentarios más saludables que pueden incidir sobre el incremento del HDL, se puede obtener un impacto importante sobre los factores de riesgo modificables.

Para prevenir el accidente cerebro vascular es primordial actuar sobre los cinco factores de riesgo mayores:

1 El tabaco
2 El estrés
3 La actividad física
4 El alcohol
5 La alimentación.

Estos factores pueden ser desencadenantes de las causas principales de ACV, como es la Hipertensión Arterial (HTA) y la Hipercolesterolemia.

Entre los factores ligados al modo de vida se destaca el tabaquismo, debido a que los fumadores tienen tres veces más posibilidades de tener un ACV que los no fumadores y los grandes fumadores 4 a 5 veces más la posibilidad de tener un ACV que los pequeños fumadores.

El consumo de alcohol ligero o moderado (uno o dos vasos diarios de vino tinto con las comidas) puede tener un efecto benéfico sobre el riesgo de ACV, por la acción antioxidante de los flavonoides. Un consumo mayor de alcohol debe evitarse porque puede tener un efecto inverso y originar otros problemas de salud.

Los programas de prevención deben ser desarrollados por un grupo interdisciplinario y ejecutados por personal comprometido, el profesional de enfermería debe velar por que el programa cumpla con los objetivos formulados en la creación de estos grupos de trabajo. La organización de clínicas para manejo y control de factores de riesgo en patologías crónicas van a disminuir en gran porcentaje las discapacidades ocasionadas por un ACV; entre las acciones que la enfermera debe dirigir en un programa de prevención de accidentes cerebro vasculares se encuentran:

• Actividad física: el ejercicio regular reduce el riesgo de accidente vascular cerebral, si bien debe ser moderado y de acuerdo a la edad, sexo, y capacidades del paciente, no es el efecto protector, es probablemente debido a los efectos benéficos del ejercicio sobre la hipertensión arterial, diabetes mellitus, metabolismo de los ácidos grasos, y la obesidad entre otras acciones. Es recomendable efectuar una actividad de intensidad moderada, una pequeña marcha por ejemplo, durante treinta minutos o menos, cinco días por semana, esta regularidad es mejor que un ejercicio violento esporádico.(11)

• Alimentación: los factores nutricionales pueden jugar un rol en el riesgo de ACV. Por ejemplo, el consumo de sodio está asociado con la hipertensión arterial. La carencia de ácido fólico, de vitaminas B6 y B12 puede acompañar un riesgo acrecentado de ACV. Las frutas y legumbres pueden, gracias a su efecto antioxidante y a su contenido de potasio, tener un efecto favorable. Por contribuir a la prevención de ACV y de otros problemas vasculares, es recomen-dable limitar los aportes de lípidos en los alimentos, sobre todo las grasas saturadas, a menos de 30% de los aportes energéticos totales y con el colesterol a menos de 10% de estos aportes, por lo que se recomienda consumir frutas y legumbres al menos cinco veces por día.

La hipertensión arterial es un factor de riesgo de ACV con la prevalencia más elevada y que es el más fácil de modificar. Todas las personas con HTA deben ser tratadas por médicos e instaurarse un programa de prevención y seguimiento. En los pacientes adultos mayores la hipertensión aislada limitada, es aquella en que solamente el valor superior está un poco elevado, debe ser tratada para evitar el ACV o accidentes cardiovasculares. Deben ser controlados por nutrición, realizar programas educativos de acuerdo a las capacidades del individuo. Realizar consulta de enfermería verificando la adherencia a las recomendaciones y al tratamiento.

• Control del tabaquismo: se estima que en el 2020 será el principal factor de muertes globales a nivel mundial,

• El control de la tensión arterial:en el paciente hipertenso, disminuye la incidencia de ACV. El control de la administración de medicamentos antihipertensivos, seguimiento controlado, medición de la adherencia al tratamiento

• Disminuir los niveles de colesterol: con dietas bajas en grasa, y favorecer el consumo de ácidos grasos omega3

• Limitar la ingesta de alcohol.

Los factores de riesgo que inciden en el ACV pueden ser modificados por el personal de enfermería, y son un llamado de atención para cambiar de actitud con respecto al paciente, haciendo énfasis en los programas de prevención.

El éxito del tratamiento depende de:

• El compromiso del personal de salud, cumplir y hacer cumplir los programas de prevención y control de factores de riesgo

• La administración de medicamentos como:

Terapia antiplaquetaria diariamente A.S.A, Copidrogel, Ticlopidina

- El uso de heparina como terapia antitrombótica en pacientes que han tenido AIT
– En pacientes con terapia a largo plazo se prefiere el uso de Warfarinab manejando el I.N.R < 3,0

• La magnitud del daño que haya producido el ACV

• La destreza del equipo de rehabilitación para involucrar a la familia, al individuo, y al cuidador con el plan de cuidados

• El estado de ánimo del paciente para desarrollar mecanismos para lograr la adherencia al programa de prevención de factores de riesgo

• El apoyo que reciba de familiares, amigos y control del entorno social donde se desarrolla el individuo.

• Dar a conocer los avances de los pacientes, de los grupos, las clínicas y organizaciones que trabajan en beneficio del control de los factores de riesgo.

• Promover la investigación en este campo, para que se formulen nuevas hipótesis y se ponga en práctica el control de estos factores de riesgo y de igual forma mejorar las condiciones de vida de los individuos que padecen lesiones discapacitantes por un ACV. 

Quiero terminar esta revisión no con una frase de cajón si no con una gran reflexión “QUERER ES PODER, PREVENGAMOS”.

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